Quiénes somos

ViktorPaula
Paula & Viktor, Exploradores detrás
de Paco el Tomate

Cuando yo (Paula) era pequeña, mi tía me enviaba cartas por correo. No eran solo cartas: eran pequeñas aventuras llenas de dibujos. Las esperaba con ilusión, las leía una y otra vez y, durante un rato, sentía que viajaba muy lejos sin salir de casa.

Creo que ahí empezó todo.

Siempre he sido una persona inquieta, curiosa por naturaleza. Me encanta descubrir culturas nuevas, perderme en sitios desconocidos y entender cómo vive la gente en otras partes del mundo. Con los años, he tenido la suerte de viajar a más de 30 países, y en todos he encontrado algo que me ha hecho mirar el mundo de forma distinta.

También siempre he sido muy creativa. Dibujar, escribir, imaginar historias… todo lo que implica crear algo desde cero es lo que más disfruto.

Hace unos años, en medio de Inglaterra, conocí a Viktor.

Perdidos por los Cotswolds

Viktor es justo la pieza que convierte todo eso en algo real. Tiene una forma muy especial de aterrizar ideas, de darles estructura y hacer que pasen de ser "algo bonito" a algo que realmente existe. Él está detrás de toda la parte técnica: la web, los sistemas, todo lo que no se ve pero hace que Paco el Tomate funcione.

De alguna forma, Paco el Tomate existe gracias a ese equilibrio: creatividad y ejecución.

Un día, en una de esas tardes tan nuestras, hablando de todo y de nada, nos dimos cuenta de algo:

Hoy en día, la infancia pasa cada vez más a través de una pantalla. Todo es inmediato, rápido, siempre disponible.

Y poco a poco, eso deja menos espacio para algo esencial: la curiosidad.

La curiosidad de esperar.

De imaginar.

De preguntarse qué habrá al otro lado.

Y fue ahí cuando volví a acordarme de las cartas de mi tía.

De abrir un sobre sin saber qué hay dentro. De leer despacio. De guardar algo y volver a ello días después.

Porque el problema no es solo el tiempo frente a las pantallas.

Es lo que desaparece cuando eso ocupa su lugar.

La emoción de esperar.

El crear con las manos.

El imaginar sin que todo esté dado.

Y también algo más grande: la conexión con el mundo.

Viajar (aunque sea con la imaginación), descubrir otros países y culturas… no solo enseña, también abre la mente.

Y eso es algo que ninguna pantalla puede sustituir del todo.

Así nace Paco el Tomate. Nuestra misión es sencilla:

Despertar la curiosidad de los niñ@s por el mundo.

Que cada carta sea una pequeña ventana a otro lugar.

Que aprender sea emocionante, no una obligación.

Y que, aunque sea por un momento, la imaginación gane a las pantallas.

Porque cuando un niñ@ siente curiosidad por el mundo, empieza a entender que es mucho más grande de lo que parece.

Y que descubrirlo puede ser la mayor aventura de todas.

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